Katana, la espada del samurái

La espada es el símbolo del samurái, el primer elemento en el que piensa cuando se habla del guerrero japones. Mas, aunque katana es el nombre usado para definir genéricamente a cualquier sable, en verdad es un tipo muy concreto: un sable de filo único cuya hoja no supera los 70 centímetros de longitud y ligeramente curva, que surgió en el siglo XII.

El origen de la katana

Samurái empuñando una katana (1860)

Las primeras espadas de Japón, llamadas Chokutō, eran espadas rectas y pesadas, de entre 30 centímetros y un metro, cuyo diseño estaba inspirado en las espadas provenientes de los tres reinos de China. Con la llegada del budismo a Japón en el siglo VI, llegaría la Tsurugi o Ken, espada recta pero de doble filo, pesada y algo tosca. La producción de espadas en Japón se aceleró en el año 900.

Hasta la invasión de los mongoles del siglo XIII, los japoneses no supieron apreciar la efectividad de una hoja curva. La primera sería la Tachi, fabricada desde la era Heian, más curva y ligeramente más larga que la katana, midiendo unos 75 centímetros. Incomoda se usar en tierra, pero efectiva si la usaban los jinetes de caballeria.

Hasta el siglo XII no surgiría la uchigatana, la precursora directa de la katana, de unos 70 centímetros de largo y empuñable con una sola mano debido al poco grosor de la hoja. Era común llevarla colgada de la cintura con el lado cortante hacia arriba.

Partes de la katana

La estructura de la katana se compone de varios elementos:

  • La empañadura (Tsuka), hecha de madera, con varios ornamentos realizados por el forjador y recubierta de piel con una banda trenzada para facilitar el agarre.
  • El guardamanos (Tsuba) sirve de tope cuando se introduce el arma en la funda (Saya) de madera barnizada con laca, aunque puede ser de cuero en ocasiones. Están exquisitamente decoradas.
  • La hoja (Sori) de acero que medía unos 70 centimetros en el siglo 14 y de unos 60 en el siglo 16 (en el periodo edo, volvieron a medir 70 cm). Debe mantenerse limpia y lubricada para evitar oxidarse.
  • La vaina (Saya) donde se guarda la espada, normalmente hecha de madera lacada y con la boca reforzada para evitar el desgaste. Se cuelga de la cintura del samurái y tiene fácil extracción.

Los maestros forjadores de espadas

El forjador Munechika ayudado por un espiritu kitsune, obra de Ogata Gekkō (1887)

Los primeros forjadores datan de inicios del siglo V, pero en el periodo kamakura, la técnica de forjado alcanzó niveles sin precedentes. Las hojas se crean sin ornamentos como una sola pieza de acero donde puede inscribirse el nombre del hacedor en el extremo. Luego se añadía la empuñadura de madera y el guardamanos, que puede estar decorados de formas muy creativas.

La creación de una katana podía durar un mes, aunque las realizadas por expertos artesanos podían llevar un año o más de trabajo. La composición del acero o la temperatura del agua que templaba la hoja eran secretos muy bien guardados por los maestros artesanos, y los discípulos podían ser castigados con la muerte si revelaban esos secretos. Las espadas se probaban en paja de arroz, bambú y cadáveres, pero también en criminales condenados.

Se desarrollaron cinco escuelas principales de forjado; Yamashiro en Kioto, celebre por sus hojas delgadas y elegantes; Yamato de Nara, con hojas algo más gruesas; Soshu de Kanagawa y Mino de Gifu, cuyas espadas eran más largas y pesadas; y por último la escuela bizen de Okayama, que fabricó el 70% de las katanas de japón.

Estas escuelas han formado varias leyendas en torno a la fabricación de espadas, como las espadas Muramasa, de las cuales se decía que tras salir de su vaina, debía bañarse en sangre antes de introducirse de nuevo en ella, obligando el portador a herirse o a suicidarse. Estaban tan afiladas que se decía que si una libélula se posaba sobre la hoja, se partiría en dos.

La espada del samurái

Samurái con lanza y una katana envainada, obra de Utagawa Kuniyoshi (1853).

Durante el periodo de los estados en guerra, se multiplicó la fabricación de katanas y muchas personas poseían una, desde samuráis y ashigarus (soldados rasos) hasta ladrones y campesinos que las robaban de los difuntos guerreros en los campos de batalla. No seria hasta el año 1587 cuando el daimio Toyotomi Hideyoshi prohibiría portar armas a todo el mundo excepto a los samuráis.

A diferencia de otras armas, las espadas solían recibir un nombre y se heredaban para aumentar el honor de la casa y verse protegido por los antepasados que la utilizaron. El samurái llevaba dos espadas, la katana como arma principal y la wakizashi, más corta y usada como herramienta secundaria para cortar cuerdas, fruta o madera, o también para realizarse el seppuku en caso de derrota. A este conjunto de dos espadas recibe el nombre de “Daisho“.

Los padres instruian a sus hijos desde pequeños y también habia dojos a los que acudir bajo la tutela de un maestro. Muchos duelos acababan al primer impacto y no requerían la muerte del contrincante, pues solo se buscaba demostrar la destreza con el arma. Las espadas se usaron con regularidad hasta el año 1876, cuando el emperador Meiji prohibió portar armas en publico.

El kenjutsu

El kenjutsu es el arte marcial que enseña a combatir con el sable japonés. Desde la era sengoku ha tenido una gran expansión y se han registrado más de 500 estilos de combate distintos, entre ellas; la escuela Niten Ichi ryu fundada por el mismísimo Miyamoto Musashi que enseñaba como luchar con las dos espadas del samurái; la katana y el wakizashi. Musashi, que comparte sus enseñanzas en “el libro de los cinco anillos”, se centra mucho más en la parte psicológica del combate, no en la técnica.

Es común que a la hora de entrenar, los jóvenes utilizaran el Bokken, una espada de madera que aunque contundente, no era tan peligrosa como la katana de acero. Esta misma arma se utiliza todavía hoy en día para los entrenamientos y en los duelos amistosos, aunque hay que vigilar, pues Musashi fue famoso por acabar con su rivales con espadas de madera, a veces talladas por él mismo.

La katana en el siglo XXI

Por todo el mundo, museos exhiben katanas históricas que han pertenecido a grandes guerreros y han dado fin a numerosas batallas, como “El museo del samurái” en el barrio de Kabukicho en Tokio, donde hay gran variedad de armas y armaduras expuestas o el “Museo de la espada de Bizen Osafune” en Okayama, donde se puede ver como se forjan, hablar con los maestros y acudir a talleres.

¿Comprar una katana? Se venden cientos de replicas sin afilar tanto en Japón como fuera. Comprar una katana real japonesa no es posible, debido no solo a que se precisa un permiso especial para poseerla, sino que no pueden sacarse del país nipón pues son patrimonio cultural. Conseguir replicas detalladas no es complicado, pues se venden en multitud de paginas web o tiendas especializadas.

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