Gashadokuro, el esqueleto gigante

Hablar del japón feudal es hablar una época turbulenta, donde decenas de señores de la guerra (daimios) batallaban con sus vecinos para intentar unificar el archipiélago bajo un mandato único, sin demasiado éxito. Durante décadas, las batallas sucedían en distintas partes del país, miles de hombres acudían al campo de batalla y no todos tenían la suerte de volver. Los cadáveres cubrían el suelo entre ríos de sangre y podredumbre y las almas de los que allí batallaron, llenas de odio, dolor y resentimiento se acumulaban al ver que los cuerpos que una vez poseyeron, no recibían un entierro digno. Si ese odio es lo suficientemente poderoso, nace un gashadokuro.

Representación del Gashadokuro por Shigeru Mizuki.

Descripción del gashadokuro

Los gashadokuro (también llamados Odokuro) son titánicos esqueletos que nacen en estos abandonados campos de batalla como un ser lleno de rencor por aquellos que aun siguen vivos. Suelen caminar sobre dos piernas, aunque algunos supervivientes alegan haberlos visto corriendo a 4 patas. Se discrepa aun si estas criaturas están formadas por huesos colosales o por una conglomeración de huesos pequeños mezclados para dar esa forma. Es complicado averiguarlo pues los gashadokuro se alimentan de carne humana, guardando los huesos de la victima para incorporarlos a su ser.

Según las leyendas y los poemas clásicos como El Cantar del Heike del siglo XIV, pueden llegar a medir hasta 45 metros de altura y solo apetecen por la noche, desapareciendo con los primeros rayos del sol. No son yokai frecuentes ni mucho menos, pero su capacidad destructora compensa el miedo que siente la población por esta criatura.

La maldición de Taira no Masakado

Pintura de Utagawa Kuniyoshi, mostrando a la bruja Takiyasha tras invocar al Gashadokuro.

Taira no Masakado, un caudillo del siglo X (y posible primer samurái de la historia) fue capturado, decapitado y desmembrado por dar un golpe de estado contra la corte imperial. Su cabeza se clavó en una estaca y se expuso como advertencia durante meses. Sin embargo, en este tiempo, mucha gente comenzó a decir que la cabeza de Masakado se reia, hacia muecas o se burlaba de aquellos que pasaban cerca de su estaca. Un día salió volando a buscar su cuerpo.

Su furia por no encontrar el cuerpo junto a la rabia de su hija (la princesa Takiyasha) por no poder ayudarle, les dio suficiente poder como para invocar a un gashadokuro que mandaron hacia la corte imperial de Kioto para aterrorizar al hombre que mandó ejecutar a Masakado. Del cuerpo del caudillo no se sabe donde estaba enterrado, pero se dice que escapó de la tumba y se fue corriendo en busca de su cabeza.

La pintura más famosa de esta criatura (mostrada arriba), es obra del pintor Utagawa Kuniyoshi, pintada en el año 1844 y es una de las obras de arte más conocidas de Japón. Esta es referenciada en la película Pompoko del estudio Ghibli, mostrando al gashadokuro en la misma pose que el grabado en madera.

En la cultura popular

Ademas de la ya mencionada película del estudio Ghibli; Pompoko (1994), también se le homenajea en Kubo y las dos cuerdas mágicas (película de animación en stopmotion realizada en 2016 por el estudio Laika) o en la adaptación cinematográfica live-action del manga GeGeGe no Kitarō en 2007. También es un personaje idóneo como jefe final en videojuegos, usado en títulos como Nioh (2017), Shin Megami Tensei: Devil Summoner (2005), Goemon’s Great Adventure (1999) o Yomawari: Midnight Shadows (2017).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s