Sintoísmo, la religión nativa de Japón

Japón es la tierra de los dioses, es un dicho muy popular y sorprendente debido a que es una de las pocas religiones politeístas que existen en la actualidad. En contra de las creencias principales actuales, todas las religiones antiguas tuvieron numerosos dioses que explicaban el origen y funcionamiento del mundo, partiendo del animismo hace unos 100.000 años y evolucionando a distintas ramas como el chamanismo y las posteriores creencias de Mesopotamia y Egipto en el medio oriente, el hinduismo y budismo de Asia central, los panteones griego, céltico, báltico, germánico, eslavo y nórdico en Europa e incluso el chamanismo olmeca y polinesio en las regiones más distantes del “viejo mundo”.

Los orígenes del shinto

Torii, simbolo del shinto. Fotografía de KENPEI

El chamanismo se expandió por toda Asia, adaptándose de forma distinta en varias regiones y grupos nómadas y al contrario que Europa, la fe estaba unida al pensamiento filosófico. En China, el Taoísmo fue la evolución natural de la hechicera que apareció hace 5.000 años, fundado por Lao-Tse en el siglo VI a.e.c. Se forma similar, en Corea el Muísmo es el dogma más antiguo de la península y se practica desde hace 4.500 años. La civilización del valle del indo tuvo el Vedismo, puente que conecta del antiguo chamanismo con el hinduismo más actual.

Fue cerca del año 500 a.e.c. cuando en Asia surgieron varias ramas del shenismo (religión tradicional china), como el ya mencionado Taoismo, el confucianismo, el budismo, el tengrianismo de los pueblos hunos y por supuesto, el sintoísmo japonés.

La creencia de los kami

El kami Inari apareciendose ante un guerrero. Obra de Utagawa Kuniyoshi.

El sintoísmo o shinto, se basa en la veneración de los kami, los espíritus de la naturaleza. Mientras que panteones como el nórdico, griego o polinesio tienen unos dioses reconocibles por todos sus seguidores y fanáticos de la mitología, existen unos ocho millones de kami distintos en Japón. Mientras algunos de ellos se veneran en todas las islas (como Amaterasu, la megami del sol), otros son kami locales o incluso familiares.

Un kami no es un dios, como se suele traducir erróneamente en occidente. Son fuerzas invisibles, guardianes ancestrales o espíritus de la naturaleza. Todo rio, montaña, bosque y tormenta tienen un kami acompañándoles, tanto lo vivo como lo muerto. Como los humanos (o algunos dioses occidentales como los griegos), los kami tienen una personalidad propia y por lo tanto, virtudes y defectos.

Hay dioses mayores o principales como la megami (termino femenino de kami) Amaterasu, deidad del sol, Tsukuyomi, kami de la luna, Susanoo, kami del mar y las tormentas o Izanagi e Izanami, los kami de la creación que dieron forma al mundo y a muchos otros kami. Pueblos o aldeas de Japón tienen santuarios donde veneran a un kami de la región que solo se conoce en las cercanías e incluso hay personajes como Oda Nobunaga que tienen un santuario donde viven como deidades del shinto.

Lista de Kami más conocidos

Al contrario que el panteón griego donde cada dios tenia una función especifica, es común que los kami japoneses tengan varias funciones o que estas sean compartidas por varios kami a la vez. No existe una lista completa con todas las deidades, pero los más conocidos se listan aquí:

  • Amaterasu: Megami del sol y ancestro de la casa imperial.
  • Fūjin: Kami del viento y uno de los más antiguos.
  • Hachiman: Kami de la guerra y divino protector de Japón.
  • Inari: Kami o megami del arroz y la fertilidad.
  • Izanagi: Primer kami y padre de la creación y la humanidad.
  • Izanami: Primera megami, esposa de Izanagi.
  • Ōkuninushi: Kami de la agricultura, medicina, amor y fortuna.
  • Raijin: Kami de los rayos, pareja de Fūjin.
  • Ryūjin: Dragón, kami del mar y los oceanos.
  • Suijin: Kami del agua.
  • Susanoo: Kami de las tormentas, hermano de Amaterasu.
  • Tsukuyomi: Kami de la luna, hermano de Amaterasu.

Los santuarios

Dos mujeres rezando en un santuario. Fotografía de Japanexperterna.se

Japón abunda en dos tipos de edificios de culto, los santuarios que son sintoístas y los templos que son budistas. A los kami les satisface tener un hogar y los santuarios es donde les gusta vivir. Su forma de reconocerlos rápidamente es la puerta toori que adorna la entrada de los santuarios shinto y que es a su vez el símbolo de esta creencia.

Los kannushi (sacerdotes shinto) junto a las miko (sacerdotisas) son quienes se encargan de contactar con el kami que suele vivir en el edificio principal y gestionar las ofrendas de la población local para contentarle o apaciguar su ira. Es común pedirles buen tiempo, buenas cosechas, salud o suerte en la vida, los estudios, los negocios y el amor.

Los visitantes que visitan estos templos deben purificarse para entrar en un ritual llamado Temizu. Con un cucharon de madera se lavan las manos y tras ofrecer un donativo se hace sonar una campana y se hacen dos reverencias para luego dar dos palmadas y rezar. Los santuarios ofrecen a su vez distintos talismanes como ema (amuletos de madera que atrae la suerte) ofuda (talismanes de papel que protegen el hogar) y omamori (bolsa de tela que sirve de protección personal).

Santuarios celebres de Japón

Santuario de Itsukushima, fotografía de Bernard Gagnon

Japón tiene unos 81,000 santuarios repartidos por todas partes, pero el mayor santuario de todo Japón y hogar de los espíritus de todos los antiguos emperadores es el Gran Santuario de Ise, levantado nada menos que en el siglo IV a.e.c. Está dedicado a Amaterasu y es muy común verlo en rutas de peregrinación. Otro gran santuario es el de Itsukushima (al sur de Hiroshima), levantado en el siglo VI y famoso por su toori flotante al cual solo se puede acceder con la marea baja.

Kioto, la antigua capital tiene el Fushimi Inari-Taisha dedicado a Inari, el kami zorro y que tiene cientos de toori que cruzan la montaña hasta su entrada. Osaka por su parte tiene el Sumiyoshi Taisha que data del siglo II, Tokio alberga el Hie-jinja, santuario protector de la ciudad desde que Ieyasu Tokugawa hizo de Edo la capital moderna del país y por ultimo, Izumo tiene el santuario con la cuerda shimenawa (cuerda sagrada) más grande del país.

Fuera de Japón pueden encontrarse algunos santuarios shinto levantados por emigrantes que quisieron conservar su cultura. Estados Unidos tiene unos seis santuarios en Hawaii, el dedicado a Inari en Los Angeles y el Tsubaki en Seattle. Taiwan tiene siete templos aun en pie gracias a la población autóctona. Francia tiene el Yabuhara en Paris y San Marino tiene el santuario de San Marino.

Sintoísmo en la actualidad

Personas purificándose con el ritual de Temizu. Fotografía de 江戸村のとくぞう

Según la agencia de asuntos culturales de Japón, en 2018 se calculaba que un 70% de la población japonesa participa en los rituales del Shinto, muy cerca del 67% budista. Por supuesto, estos porcentajes no encajan por separado, pero esto es debido a que hay muchísima gente que es seguidora tanto del sintoísmo como del budismo. Hay también un 1,5% de cristianos y un 6% se seguidores de otras religiones (islam, judiaismo, hinduismo, jainismo, etc.).

De toda la población mundial, el 1% rinde culto y veneración de los Kami, un porcentaje alejado del 31% perteneciente al cristianismo o del 24% islámico. El Budismo tiene un 11% de seguidores en todo el globo. Demográficamente es difícil identificar un grupo definido sin creencias, pues aunque son minoría, son comunes en paises socialistas, Europa, EE.UU. y Australia sobre todo y se especula un 15% según el World Factbook de la CIA realizado en 2006.

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