Shirime, el yokai exhibicionista

La figura del yokai se suele asociar a un monstruo originario de Japón, seres peligrosos y malévolos que en el mejor de los casos buscan engañarnos y en el peor, alimentarse de nuestra carne y tripas. Sus historias se cuentan desde hace mas de mil años y en diversas provincias del antiguo japon, creando una imagen homogénea de que existen, habitan distintos biomas y actúan de forma instintiva como animales.

Hablemos pues de uno de estos fantasmas. Un samurái paseaba por los caminos de la antigua ciudad Kioto para relajar su mente, absorto en sus pensamientos cuando de repente, un viajero con un sombrero de paja que cubria su rostro le sorprendió.

-Disculpe, ¿podria ayudarme? – Dijo el extraño hombre.

El guerrero, con una mano en su katana todavía envainada por pura precaución, pero sin mostrar mueca alguna de asombro o miedo, asintió. Entonces, para sorpresa del samurái, el viajero se despojó de su kimono en un rápido movimiento y se giró mientras bajó la cabeza al suelo, como si se le hubiera caído un objeto de gran valor.

Lejos de lo que uno podría pensar, que esto era una broma de mal gusto, hacer un calvo o un chato, ese exhibicionista presentó un globo ocular enorme y que le miraba fijamente, además de emitir un brillo casi cegador. El samurái huyó de allí presa del terror al saber que se había topado con un shirime.

Ilustración del shirime realizada por Shigeru Mizuki.

Se le describe como un yokai inofensivo que pasea por las ciudades oculto en la oscuridad de la noche, buscando transeúntes solitarios a los que asusta y perturba por diversión. No existe más información sobre este ser, así que solo podemos ver su origen para entenderlo.

El origen del shirime

La primera mención de esta criatura fue en un poema del periodo Edo escrito por Yosa Buson, poeta de Osaka nacido en 1716 que llamó a esta criatura nuppori-bôzu y la presentó en el siguiente poema acompañado de una ilustración.

京、かたびらが辻ぬっぽり坊主のばけもの。 めはなもなく、一ツの眼、尻の穴に有りて、 光ることいなづまのごとし。

En Kioto, en el cruce de Katabira, hay un monstruo llamado Nuppori-bōzu. No tiene ojos ni nariz, mas si un globo ocular localizado en su ano, el cual brilla como un relámpago.

Poema e ilustración original del shirime, por Yosa Buson.

Al no existir mas menciones de este ser, se entiende que Yosa Buson creó este yokai. Sin más información, fue el famoso Shigeru Mizuki (mangaka e historiador que ha escrito numerosas obras sobre yokai) quien le dio contexto al shirime, justo con la historia que introduce esta entrada del blog.

La cantidad de yokai es tan extensa que es común no solo encontrar seres milenarios, sino también muchos otros inventados por escritores, poetas y aficionados a las historias de terror. Todavía es una practica que no se ha perdido en la juventud nipona.

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