Introducción al budismo

Se estima que conviven en el mundo unas 10.000 religiones distintas, pero cerca del 80% de la población creyente sigue una de las religiones mayoritarias; el cristianismo, el islam, el hinduismo y la religión que vamos a tratar en este artículo; el budismo. La gran mayoria de sus seguidores se reparten por toda asia oriental; India, Corea del Sur, China, Vietnam, Tailandia y por supuesto, Japón.

Es complicado tratar de etiquetar al budismo únicamente como religión pues sus doctrinas se acercan mucho a la filosofía y no siguen la adoración de una deidad. Al contrario, uno de sus pilares es buscar acaban con el sufrimiento y alcanzar la paz espiritual. Aunque hay varias ramas del budismo, aquí haremos una breve introducción a este mundo para los que quieran leer una guía muy breve y básica.

Buda, el fundador

Estatua de Buda realizada en el siglo I, expuesta en el museo nacional de Tokio. Es una de las representaciones más antiguas de Buda.

Siddhārtha Gautama fue criado en un gran palacio por una opulenta familia en el reino de Saika en el siglo VI a.e.c. En su juventud nunca salió de palacio y su familia y sirvientes le cuidaron de la forma más obstinada posible, hasta que un día que decidió salir, se topo en las calles con gente pobre, enferma e incluso muerta. Una persona que jamás se había topado con ningún tipo de dolor, vio como el mundo real estaba plagado de diversos males, inevitables por muy cómodo que él viviera.

Tal crisis le llevó a abandonar a su familia y el palacio y vagar por la india buscando una solución para dejar de temer al sufrimiento probando a hablar con todos los maestros que pudo encontrar y con ascetas extremos que se negaban los recursos más básicos para tener una vida pacifica. El joven, que no estaba convencido por una opción tan radical, acabó sentándose bajo la sombra de un arbol Bohdi a meditar durante 40 días hasta encontrar la respuesta (alcanzar la iluminación).

Gracias a la introspección, llegó a la conclusión de que toda vida es efímera, imperfecta e implica sufrimiento, causado por el deseo o el anhelo. La ignorancia y el ego eran los causantes de todo mal, pues no hay nada perpetuo. Cuando no se deseaba nada se podía alcanzar el nirvana, un estado espiritual de felicidad absoluta y unión con el cosmos al cual se puede llegar en vida. Buda ocupó el resto de su vida en viajar por toda India para enseñar el sendero óctuple o Dharma, los ocho principios para llegar a la iluminación. Tras su muerte, su cuerpo fue incinerado y distribuido a varios reinos como reliquias.

El noble camino óctuple

El estilo de vida que tenemos puede ser corregido con el camino óctuple. El budismo tiene la idea que podemos ser morales sin ser moralistas, pues no se trata de ser la mejor persona posible, solo se ser la persona que realmente somos, no por esperar algo a cambio, sino por ser nuestra verdadera naturaleza.

El ego es causante de que causemos daño a otros o a nosotros mismos, y para sobrevivir en un mundo con tanta fealdad, Buda nos compartió el camino óctuple, representado por la rueda del dharma, que tiene ocho puntas y se ha vuelto el símbolo oficial del budismo y sus enseñanzas.

Sabiduría (visión e intención)

Los dos primeros puntos del sendero óctuple se refieren a aspectos cognitivos y mentales. Se motiva a huir de la ignorancia y la ingenuidad, comprendiendo tanto nuestros pensamientos, como el mundo que nos rodea y al cual nos enfrentamos.

La visión correcta es usar el juicio crítico, similar a la famosa cita de Platón; “Una vida sin examen no merece ser vivida”. Este es el paradigma que tenemos de la realidad y para tener una visión correcta, debemos comprendes las cuatro nobles verdades a las que llegó Buda: El sufrimiento existe, el deseo es quien crea ese sufrimiento, dejar de desear es dejar de sufrir y seguir el sendero óctuple.

La intención correcta explica que si nuestras intenciones son dirigidas por el deseo, la mala voluntad o la nocividad, no tenemos buenas intenciones. Hoy en día todo tiene un valor y un precio y es común que ante cualquier cosa preguntemos “¿Que beneficio obtengo?” y esa respuesta nos guie para actuar o no. Debemos ser benevolentes e inofensivos, pero nunca ingenuos.

Conducta ética (discurso, acción y sustento)

El karma esta centrado en este punto, pues nuestra actuación tendrá consecuencias. Es el punto más extrovertido que nos guía a actuar con ética frente a los miembros de nuestra comunidad y sociedad.

El discurso correcto es abstenerse de mentir o difamar. Nuestras conversaciones deben ser beneficiosas, agradables y fácticas. Hablar con dureza aunque digamos la verdad no aporta nada más que malestar, pues nos definen tanto nuestras palabras como nuestros actos. Es mejor evitar chismes o diálogos inútiles que no aporten nada.

La acción correcta nos indica que si las palabras puedes herir o curar, nuestras acciones también. En su expresión más simple, Buda hablaba de no matar a nadie (incluidos animales) y no coger lo que no es nuestro, pues el robo es casi siempre motivado por el deseo y la codicia. También se pone énfasis en no tener una mala conducta sexual y evitar el uso de sustancias tóxicas.

El sustento correcto habla de que nuestro medio de vida no perjudique a otros. Disminuye nuestra integridad cualquier trabajo que cause daño o sufrimiento a otros a cambio de nuestras ganancias. Puede ser complicado pues Buda no podía adivinar cuantas profesiones existen hoy en día, pero es una cuestión de elección y responsabilidad personal.

Meditación (esfuerzo, consciencia y concentración)

Aquí el practicante budista entrena su mente para comprender el todo y poder alcanzar la iluminación y el nirvana con la introspección. Meditar tiene grandes beneficios para la salud.

El esfuerzo correcto habla de las metas que nos ponemos y del compromiso que tenemos para cumplirlas. El esfuerzo, la voluntad y la energía son indispensables para controlar pensamientos destructivos, actuar con determinación y alcanzar nuestras metas, ya sean a corto o a largo plazo.

La consciencia correcta se trata de mirar nuestros pensamientos y sentimientos pero sin participar en ellos, manteniendo la mente en el presente. Lo que nos dolió en el pasado no debe dolernos en el ahora. Es inútil intentar suprimir nuestros sentimientos y emociones, pero podemos dar un par atrás y contemplarnos sin participar en ellos.

Por último, la concentración correcta nos invita a la practica de la meditación en su último estado, donde podemos alcanzar el nirvana, la paz y tranquilidad tras comprender el sufrimiento. La mente debe estar centrada pero también relajada. Mucha gente con algo de entrenamiento llega a centrarse con apenas cinco minutos de meditación diaria.

Escuelas de Budismo

Mapa de la expansión del Budismo. Autoría de Gunkarta (2018)

El budismo surgió hace milenios y aunque sus bases han permanecido inalterables, es lógico que hayan surgidos otras interpretaciones tanto históricas como sociales. Aunque surgió en el valle del Indo, se expandió hacia el oeste en Pakistan, al norte desde el Tibet hasta Mongolia, al este en toda China hasta Corea y Japón y al sur con Birmania, Siam e Indonesia entre otros paises. Son tres las escuelas principales:

Theravada

Traducido como la doctrina de los ancianos o la vieja escuela, esta defiende las ideas más básicas de Buda, siendo conservadora pero también la más parecida a su versión original. Se basa en la enseñanza de las cuatro nobles verdades, el camino óctuple y alcanzar el nirvana. Sus seguidores están en el sudoeste asiático: Camboya, Laos, Birmania, Tailandia y Sri Lanka.

Mahāyāna

El 53% de los practicantes del budismo pertenecen a esta rama, frente al 36% theravada. Esta doctrina añade la figura del bodhisattva, una persona que desea alcanzar la iluminación no para ascender al nirvana, sino para quedarse y ayudar a otros a alcanzar la iluminación. Países como parte de China e India, Tibet, Vietnam, Corea y Japón acogen a la mayoría de los seguidores que veneran a varios Budas y bodhisattvas como si fueran santos. Dentro de esta rama, hay dos escuelas muy populares:

El Zen es una de las escuelas Mahāyāna más famosas y conocidas. Se centra en la disciplina y concentración, enfatizando el paso de conocimiento de maestros a discipulos y anteponiendo la experiencia a la erudición. Surgió en China y se popularizó en Corea y Japón.

La Tierra pura es otra de las subescuelas, centrada en la devoción, la fe y los rituales, no en la meditación. Se suelen cantar largos mantras para poder alcanzar al buda celestial que reina, la luz infinita Amitabha.

Vajrayāna (Budismo tántrico)

Este sistema sobrevive en tres tradiciones; en Nepal, el Tibet y Japón bajo el nombre de Shingon. Es una mezcla de budismo Mahāyāna, hinduismo y bon, la religión original del Tíbet. Se distingue por tener varias prácticas y rituales para encontrar la iluminación que, al contrario que otras doctrinas, ya esta dentro de nosotros y solo debemos desenterrarla.

Practicar el budismo

Gran estatua de Buda meditando en Kamakura, Japón. Autoría de akidai.

Si la filosofía budista es única es porque Buda no buscó respuesta para evitar la vejez ni la muerte, ya que es imposible y apoyarse en falsas esperanzas o en la fe ciega era aceptar la manipulación de mentes dispuestas a engañar aunque tengan las mismas respuestas que nosotros; ninguna. Buda se centró en entender el sufrimiento y ponerle fin.

Entender la verdadera naturaleza de la realidad y deshacernos de ideas preconcebidas es el primer paso y a través de la meditación y la introspección podemos centrarnos en el aquí y ahora, en lugar de remover el pasado sin sentido. Buda no fue vago a la hora de describir como acabar con el mal interno y sus doctrinas ni dependen de ningún dios ni niega que existan otros.

La meditación es popular hoy en día tanto el oriente como en occidente desde el siglo XIX. Es la condición natural de la consciencia humana y sus técnicas se utilizan tanto por ateos, cristianos o practicantes de la Wicca. No es un sustituto para curar enfermedades mentales como la depresión, que requieren siempre de ayuda especializada, pero si un apoyo que puede ayudar a todos a concentrarse, manejar el estrés y ser emocionalmente más estables.

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