El origen y la evolución del idioma japonés

El japonés es un idioma peculiar. Es hablado por 128 millones de personas nativas y con entre 2 o 3 millones de personas no nativas que lo hablan como lengua secundaria, volviéndola como la novena lengua más usada del planeta. La encontramos exótica por su lejanía pero también por sus orígenes, pues el japonés se reconoce como una lengua aislada, ya que no parece tener vínculos con otros idiomas (como pasa con el euskera, el etrusco o el coreano). Aunque no surgieron de la nada, se desconoce como comenzaron a formarse.

No solo eso, el japonés hablado es una cosa, pero el japonés escrito se tomó prestado del chino y fue adaptándose de una forma algo abstracta, probablemente al ser el único lenguaje escrito que encontraron en la antigüedad. Por ello todos los kanji (caracteres de escritura chinos) tienen dos lecturas en el país nipón. Aquí explicaremos como pudieron surgir y evolucionar hasta llegar al japonés actual.

Los lingüistas dividen el japonés en cinco periodos distintos: el proto-japonés (antes del siglo VIII), el antiguo (de los siglos IX al XI), el medio temprano (del XII al XVI), el medio tardio (del XVII al XVIII) y el japonés moderno (del XIX a la actualidad).

Proto-japonés (antes del Siglo VIII)

Las lenguas japónicas son principalmente el japonés y el lenguaje ryukyuense (hablado en el archipiélago de islas entre Japón y Taiwan). El idioma se cree que llegó desde la península de Corea en el periodo Yayoi entre el siglo II a.e.c y el siglo I. No se sabe si el coreano y el japonés surgieron de una lengua anterior o hubo prestamos entre las dos lenguas.

El japónico peninsular de Corea fue desapareciendo y el archipiélago japonés utilizó este lenguaje desde la isla de Kyushu hasta donde se sitúa Kioto en la actualidad (comprendía toda la región de Yamatai). En las islas Ryūkyū (donde se sitúa Okinawa), este proto-japonés evolucionó a un dialecto que se convertiría en la lengua Ryukyuense (los lingüistas aun debaten si llamarlo idioma aparte o dialecto).

Este proto-japonés no ha dejado evidencia alguna debido a la que no se usaba ningún tipo de escritura en el archipiélago, pero los japoneses vieron caracteres chinos en espadas, monedas, cartas y sellos que provenían de china, aunque no fueran capaces de entenderlos ni traducirlos. Más tarde, junto a la llegada del confucianismo y el budismo en el siglo VI y gracias a las relaciones diplomáticas que la dinastía Han tenia con Yamato, comenzó a adaptarse un sistema de escritura propio, conocido como kanbun.

Japonés antiguo (siglo VIII)

Detalle de la espada Inariyama.

Pocos años antes de iniciar el periodo Nara, surgió una forma de escritura propia conocido como Man’yōgana que a diferencia del kanji, donde los caracteres tienen significados propios, aquí se usarían caracteres solo por su valor fonético. Uno de los tesoros mas importantes de Japón, la espada de hierro Inariyama, datada del siglo V y hallada en un kofun (túmulo funerario) de Inariyama tiene una inscripción en oro de 115 caracteres chinos que ya parecen leerse fonéticamente.

Se encuentran las primeras evidencias escritas por los propios japoneses en el periodo Nara (710-794), donde comienza a usarse el japonés antiguo. China influyó tanto en el Japón antiguo que en torno al 40% de las palabras niponas actuales tienen su origen en adaptaciones de palabras chinas, pero aunque la escritura era una copia del chino clásico, tenia influencias de la gramática japonesa (por ejemplo; el japonés usa el verbo al final de la oración, mientras el chino lo pone en medio).

Los primeros textos en japonés fueron el Kojiki (libro de historia más antiguo de Japón, escrito en el año 712), el Nihon Shoki (libro de historia del 720), el Fudoki (antiguos informes culturales y geográficos de las provincias de Japón escritos en el 720) y el Man’yōshū (compilación de casi 4.500 poemas escrito en el 759). Estos libros todavía se conservan gracias a que se han transcrito a través de la historia y en la actualidad han llegado a traducirse a otros idiomas, incluyendo el castellano.

Japonés medio temprano (Siglos IX – XII)

Tabla de evolución del man’yōgana hasta el hiragana.

A partir del siglo IX el idioma comenzaría a expandirse poco a poco por el resto de la isla de Honshu, evolucionando como el japonés medio temprano (o japonés antiguo tardío) que podemos localizar en el periodo Heian, momento histórico donde un estilo de arte propio comenzó a predominar, desde la pintura y arquitectura hasta la literatura y la poesía. Durante los siglos IX y X la escritura Man’yōgana evolucionó hasta formarse los dos silabarios kana que aun se utilizan hoy el día.

El primero de ellos es el onnade (女手, mano de mujer), que apareció en el entorno cortesano y fue usado mayoritariamente por las damas que aunque tenían acceso a la misma educación que los hombres, se les prohibía utilizar el kanji, la escritura de la corte para los decretos y los temas de estado, al considerarse muy complicado para ellas. A su vez ellos no podían usar esta escritura por ser poco refinada, pero muchos hombres y mujeres se intercambiaban apasionadas cartas de amor y poemas escritos en este silabario y acabó normalizándose su uso entre los siglos X y XI.

Adaptación del man’yōgana al katakana (en rojo).

El katakana por otra parte surgió a inicios del periodo Heian (siglo IX o X) en los monasterios por la necesidad de anotar la correcta pronunciación de los textos sagrados, algo indispensable para sus ritos. Los monjes budistas de Nara cogieron partes del silabario man’yōgana y usaron formas mucho más simples, que además de facilitar el trabajo, permitían una escritura taquigráfica (poder escribirlo a la velocidad a la que se habla). Por ello el termino katakana se traduce como “caracteres cortados o parciales”. Este silabario se comenzó a usar también en documentos oficiales junto al chino clásico pero su uso cambiaría en el siglo XIX, donde ambos silabarios se mezclarían y el katakana sería usado para las palabras extranjeras, el mismo uso que utilizamos hoy en día.

Estos dos silabarios desarrollaron la literatura a una velocidad inaudita. Las mujeres cultivadas de Heian escribían todas sus anotaciones, diarios y cartas el sistema de escritura onnade que hoy hemos rebautizado como hiragana y las primeras novelas de Japón no fueron una excepción. Genji Monogatari de Murasaki Shikibu y El libro de la almohada de Sei Shônagon, ambos escritos alrededor del año 1000 son los ejemplos más conocidos y aunque estos escritos parecen poder leerse hoy en día, hay que saber que antiguamente existieron cientos de caracteres hiragana distintos pues algunas personas inventaban nuevos kanas para demostrar su cultura.

Japonés medio tardío (Siglos XIII – XVI)

Escrito del periodo Heian (siglo XII) del “Genji monogatari” expuesto en el museo Gotoh, Tokio.

Sucedió en Japón un cambio enorme durante el siglo XVI, la llegada de los europeos al lejano oriente. Los portugueses descubrieron por accidente la isla de Kyushu y comenzaron a comerciar con comida, especias y sobre todo armas de fuego, (arcabuces). Seria cerca del año 1548 cuando un japonés transformado al catolicismo crearía una forma de escribir japonés con el alfabeto occidental, recibiendo el nombre de rōmaji (letras romanas).

El japonés adoptaría palabras de otros idiomas debido al comercio que comenzó a tener con los portugueses o los españoles (con palabras como pan o tempura que viene del término portugués temporo). Aunque dejaron mella, en 1590 se expulsó a los cristianos del archipiélago y el rōmaji cayó en desuso, volviendo a popularizarse en el siglo XIX.

El japonés moderno (Siglo XVII – XIX)

Durante el inicio del periodo Edo, tras unificar el país y comenzar el shogunato Tokugawa iniciaría el japonés moderno, perdiendo muchas de las características del japonés medieval. El dialecto estándar del país pasaría del dialecto de Kansai (debido a que la capital estaba en Kioto) al dialecto de Edo (actual Tokio, nueva capital) de donde proceden muchos términos en uso actualmente.

Durante este periodo los japoneses cruzarían el estrecho de Tsugaru y comenzarían a entrar en la isla de Hokkaido, hogar del pueblo ainu desde la antiguedad (aunque ya habian tenido enfrentamientos desde el periodo Muromachi (1336-1573) al crear un asentamiento al sur de la isla. Los ainu, cuyo origen proviene de los pobladores del continente que accedieron a Hokkaido en la glaciación de hace más de 18.000 años, son de un grupo étnico mayoritario de Japón (el Yamato), que aunque hablan una lengua tipológicamente similar al Japonés, también es una lengua aislada. Aun quedan hablantes ainu, pero pocos hablan su lengua original y se la considera en peligro de extinción.

El país estuvo durante años en aislamiento auto-impuesto desde 1639, por lo que su idioma no varió demasiado, salvo por la única conexión que conservaron con los daneses que gracias a sus libros científicos, expandieron el vocabulario nipón. No sería hasta la apertura de Japón por Estados Unidos en 1853 que el idioma evolucionaría tras abrirse de nuevo al mundo gracias a nuevas palabras del continente europeo y americano.

El japonés contemporaneo

Fotografía de una clase femenina en el año 1935.
Fuente: https://www.oldphotosjapan.com/

Fue durante y tras la restauración Meiji del siglo XIX cuando surgiría el japonés contemporáneo que conocemos y usamos en la actualidad. El en aquel entonces imperio de Japón fue ganando popularidad en todo el mundo gracias al comercio y las misiones diplomáticas de ese periodo, mientras que escritores y periodistas como Lafcadio Hearn (1850-1904) ayudaron a dar a conocer la cultura japonesa en occidente. El expansionismo japonés motivó a unificar todo lo posible a la sociedad y fue en el año 1900 cuando el gobierno imperial estandarizó los 50 hiraganas básicos para facilitar la escritura. Mas tarde, en 1903 se trabajó por establecer una lengua estándar, publicándose el primer libro para la escuela primaria que sería la base del japonés usado.

Algo más tarde, en 1923, se estableció una lista de los caracteres kanji básicos que todo japonés debía aprender para no ser considerado un analfabeto. Esta lista es conocida como Jōyō kanji y todavía se utiliza, actualizándose cuando se considera necesario y teniendo actualmente 2.136 kanji que aprender desde su último cambio en 2010.

Durante el periodo de ocupación de la posguerra, se consideró abandonar la escritura en kanji y utilizar únicamente el alfabeto occidental, decisión defendida por los estadounidenses, algo que no legó a suceder. Con las nuevas tecnologías del siglo XX y XXI, muchos pensaron que una escritura tan complicada se acabaría abandonando por los caracteres occidentales, pero nada más lejos de la realidad, todavía se utilizan tanto a mano como electrónicamente y no existe debate actual que invite a extinguir la escritura kanji.

Bibliografía

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