Kitsune, el zorro japonés y su mitología

Uno de los mamíferos más comunes del mundo es el Zorro común (o zorro rojo). Este habita en todo el hemisferio norte del planeta de forma natural y en el sur de Australia como especie introducida por el ser humano. Aunque de naturaleza salvaje, eso no ha impedido que algunas personas los hayan domesticado en casas o granjas.

Japón no es una excepción, aunque allí el zorro recibe el nombre de Kitsune (狐). Lo que llama la atención es que no existe diferencia alguna entre el zorro real y el del folclore, compartiendo el mismo nombre y kanji. ¿Qué secretos esconde esta criatura de nueve colas?

El demonio zorro

La mujer zorro de Tsukioka Yoshitoshi (1890).

El folclore japonés afirma que los zorros no son animales corrientes, poseen una inteligencia y longevidad extraordinarias. Su astucia es perfectamente comparable con la de los humanos y es cuando llegan a cierta edad que dejan de ser animales comunes para convertirse en yokais.

Son seres metamorfos, capaces de transformarse en objetos o humanos, no solo en periodos cortos, pues se sabe que algunos kitsune transformados en apuestas personas y han mantenido su engaño durante años, hasta el punto incluso de haber tenido hijos. Algunas personas afirman tener sangre de zorro por ello.

Tienen la fama de ser traviesos y gustan de hacer bromas pesadas y engañar a los seres humanos, aunque otros son tachados de seres malignos. Pueden desde ofrecer caramelos que en verdad son pequeñas bolas de excremento hasta llevar a viajeros despistados hacia acantilados u otras trampas, solo por mera diversión.

Una peculiaridad de los kitsune como yokais es que les brotan colas nuevas a medida que se hacen más poderosos, siendo el zorro de nueve colas el que se encuentra en la cúspide de su poder. Pueden invocar bolas flotantes de fuego fatuo (fenómeno llamado “kitsune-bi) que le siguen e iluminan su camino.

Los kitsune se alimentan entre otras cosas del ki, o energía vital de las personas, drenando la vida de sus victimas. También pueden poseer a sus victimas (técnica llamada kitsunetsuki) causándoles locura o enfermedad. Una de las formas de evitar a estos yokai es tener un perro que detecte su olor o emborracharlo lo suficiente para que olvide mantener su engaño.

Los mensajeros de Inari

Estatua de Kitsune en el santuario de Inari, Nara

En el sintoísmo, la religión nativa del país, el zorro cumple un papel de suma importancia, al considerarse mensajeros y sirvientes de Inari, kami de la fertilidad y la agricultura. Muchos santuarios Shinto dedicados a Inari tienen estatuas de zorros custodiando las entradas y se especula que en Japón puede haber unos 25.000 santuarios dedicados a él.

Los kitsune son de origen celestial y comparten su sabiduría con humanos piadosos. No solo atraen la buena suerte, sino que también protegen a familias y sus casas con sus poderes, además de alejar espíritus malignos. Puede ser que solo sean bromistas o vengativos con las malas personas, los vendedores egoístas y los borrachos.

De todas formas, ambas versiones de los kitsune tienen algo en común: mantienen sus promesas y devuelven los favores que les han hecho. Son capaces de entablar amistad con una familia durante generaciones. La figura del Kitsune es tanto admirada como temida por ello.

El zorro en otras mitologías

Japón ha sido influida por China y Corea al tener culturas más antiguas, por lo que se pueden hallar similitudes no solo en la escritura o arquitectura, sino también en la mitología. El folclore no se puede estudiar a ciencia cierta, por lo que es difícil determinar que cultura influyó primero a las demás, de modo de nos limitaremos a comentar las similitudes y diferencias del zorro en otros países asiáticos.

Sangoku Yoko-den del maestro Hokusai

En Corea recibe el nombre de Gumiho (구미호) que se traduce como “zorro de nueve colas” y se diferencia del zorro normal, llamado Yeou (여우). Como el Kitsune, se cree que un zorro que alcanza ciertos años de vida adquiere poderes y suele transformarse en mujer en las leyendas para seducir y engañar.

Una diferencia peculiar es que mientras el kitsune se alimenta del ki de los hombres, el gumiho puede preferir los órganos de sus victimas como el hígado o el corazón y en caso de abusar de esta dieta pueden convertirse en humanos y se arriesgan a perder sus poderes.

Por su parte, en China es el Huli Jing (狐狸精) que se traduce como “espíritu de zorro”. Tanto este como el gumiho coreano se asocian más a una figura malvada e incluso el nombre de huli jing se utiliza para referirse a una mujer que seduce a hombres casados.

En Japón, a más colas tenga el kitsune, más poder tiene. Se especula que cada 100 años crece una cola nueva hasta llegar a 9, que es el máximo número de colas que pueden tener. Por el contrario, el gumiho siempre tiene 9 colas y el Huli Jing puede llegar a tener hasta 1000.

Historias conocidas del kitsune

El príncipe Hanzoku aterrorizado por un Kitsune. Obra de Utagawa Kuniyoshi.

Siendo uno de los seres mitológicos más conocidos de todo Japón, es normal que muchas regiones tengan distintas y numerosas leyendas sobre el kitsune. Puede que la más popular sea la de Tamamo no Mae, una bella e inteligente cortesana del emperador Konoe que en verdad era una kitsune de nueve colas que estaba alimentándose de la vida del soberano.

Del periodo Heian también se han recuperado varias leyendas como la del zorro del rio Koya, donde un hombre intenta atrapar a una kitsune que transformada en humana pide que la lleven a Kioto en caballo. Distintas provincias de Japón tienen distintas historias locales sobre estos zorros bromistas.

Últimamente el personaje es mucho más conocido gracias al manga y al anime, como Naruto, Inukami, Ginhitsune, Kanokon, Wagaya no Oinari-sama o Sewayaki Kitsune no Senko-san. Al asociarse con las transformaciones femeninas, ha sido una figura tremendamente sexualizada en cantidad de series y pocas conservan el respeto por la figura del floclore.

Un comentario sobre “Kitsune, el zorro japonés y su mitología

  1. Siempre me ha encantado como se trata al zorro es la mitología japonesa. Es totalmente diferente en Europa. Me atrevería a decir que en algunos sitios hasta les costará concebir estas creencias.

    Magnífico artículo. Muchas gracias¡ 🙂

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