El castillo japonés

Si hay algo que define al Japón de los samuráis es sin duda alguna sus característicos castillos. En una época donde los clanes cambiaban cada día sus fronteras invadiendo o siendo invadidos, los castillos eran construidos con rapidez y en muchas ocasiones, asediados o destruidos en pocos años. Si duraban, estas fortificaciones podían cambiar de clan numerosas veces y ser ampliados y modificados en distintas épocas y por distintos señores feudales.

Los castillos japoneses o shiro conservados hoy en día son en su mayoría producto de un siglo, construidos del año 1530 al 1630 en el periodo de estados en guerra e inicios del periodo Edo. No solo eran fortificaciones militares, además servían para muchos otros propósitos políticos, domésticos, culturales y simbólicos y por suerte, muchas de estas estructuras están bien conservadas hoy en día para su estudio y disfrute.

Castillo de Kumamoto por Akahoshi Kan’i (1835-1888)

Al contrario que los castillos europeos, levantados en piedra para perdurar el paso de los siglos, los castillos japoneses o Shiro, se levantan en madera, aunque muchos se apoyan en una base de piedra. Son edificios imponentes para demostrar el poder y estatus de su señor, dando más prestigio tener un castillo cuya torre principal sea mas alta que los castillos vecinos. Pintores y artistas son invitados en la construcción para decorar y embellecer la fortaleza, dándole un aire de aristocracia.

Historia, las primeras fortificaciones

Castillo de Azuchi, primer castillo moderno (1576). Ilustración de Peter Dennis.

Japón comenzó en el siglo VII a montar sus primeras fortificaciones, en pleno periodo Asuka. Parecían mansiones amuralladas, en ocasiones con alguna muralla de piedra o fosos y se levantaban normalmente en madera por su rapidez para construir y desmantelar las estructuras. Motivados por una posible invasión del continente desde la península de corea, se fortifico con piedra la costa norte de la isla de Kyushu, aunque tal ataque nunca sucedería (hasta el siglo XIII, cuando los mongoles atacarían el archipiélago).

Seria en el periodo Heian cuando numerosos conflictos aparecerían entre los primeros clanes de samuráis, sobre todo tras las guerras Genpei, donde se instauró el shogunato Kamakura y el emperador comenzó a ser despojado de su poder político. Las mansiones amuralladas ya no ofrecían la protección necesaria y por el periodo Kamakura comenzaron a surgir los primeros castillos en las montañas, con empalizadas de madera y usados únicamente con fines defensivos.

Al inicio del Sengoku Jidai, tras ignorar la autoridad del shogunato Ashikaga, comenzaron a surgir cientos de clanes que se negarían a pagar tributo a la capital y defender sus dominios, llegando a construir hasta 5000 castillos en el siglo XVI. Los castillos de montaña (Yamajiro) fueron casi dos tercios de las fortificaciones construidas hasta la llegada de Oda Nobunaga que construyó el primer castillo moderno; el castillo Azuchi. Esa obra ya no era solo defensiva, sino que seria una base de poder administrativo y cultural, capaz de intimidar al enemigo.

Fue pionero en usar muros de piedra y su torre principal (Tenshu) tenia siete pisos, además de estar rodeadas de otras pequeñas torres defensivas. Nobunaga incluso mandó construir sus habitaciones personales en la torre, y no en una mansión señorial cercana. Aunque apenas 3 años después de acabar su obra fue quemada por el traidor Akechi Mitsuhide, marcó tendencia ante todos los demás Daimios que comenzaron a construir estructuras impresionantes. El castillo moderno surgió tarde, por la década de 1580.

Localizaciones y estilos de los castillos

Aunque la geografía Japonesa es montañosa por naturaleza, comenzaron a surgir castillos en todo tipo de terrenos, siendo una forma de diferenciarlos fácilmente. El castillo de montaña o Yamajiro seguiría siendo el más común y que mejor protección ofrecía frente a un posible ataque o asedio.

Algunas fortalezas se montaban sobre colinas y recibían el nombre de Hirayamajiro y los castillos en plena planicie son los Hirajiro. Los menos comunes pero más asombrosos de la época eran los castillos flotantes o acuáticos llamados Mizujiro. Cada una de estas localizaciones ofrecía defensas únicas.

La distribución de los recintos que rodean la torre principal determina el estilo de cada castillo. Muchos castillos básicos solo disponían de la torre y una muralla básica pero los más elaborados podían tener varios recintos conectados laberínticamente para confundir al enemigo, además de que con el tiempo podían ampliarse para otorgar más seguridad.

El estilo Rinkaku es de los recintos ordenados por capas, siendo común en los castillos planos, donde se rodea el tenshu para protegerlos desde distintos puntos. El estilo Renkaku superpone los recintos unos con otros de forma más abstracta o laberíntica para confundir a los atacantes. Por último, el Hashigokaku es típico de las castillos de montaña, donde el tenshu se sitúa en la zona más elevada y todos los recintos y murallas escalan a sus pies.

Partes del castillo japonés

Tenshu: La torre principal

El centro de la fortaleza (o la parte más alta del terreno en su defecto) siempre está ocupado por la torre principal o Tenshu. Siendo la estructura de más altura, permite vigilar los alrededores además de imponer con su tamaño a los visitantes que pueden divisarla a kilómetros de distancia. Existen varias distribuciones, desde una única torre en el castillo protegida por murallas, hasta una torre compuesta donde en la misma estructura está conectado otro edificio o incluso varias torres secundarias conectadas a la principal con pasillos y otras estructuras. Depende del clan y su poder, los Tenshu pueden tener más de siete pisos de altura.

La parte baja se suele usar para almacenaje de comida y armamento y en pisos superiores hay salas que pueden servir de alojamiento, con ventanas que sirven como última linea de defensa. Suele haber una planta que puede usarse de sala de reuniones bellamente decorada para discutir tácticas o recibir invitados. El cuartel general del señor del clan suele estar en los últimos pisos, donde posee una vista general de todos sus dominios y donde no todos tenían permiso para subir. Algunos castillos como el de Matsumoto tienen plantas escondidas a simple vista, donde no hay ventanas y desde fuera el castillo parece tener un piso menos. Además de almacenar víveres, sirve como zona de descanso para los samuráis.

Yagura: las torres de guardia

Las torres secundarias se llaman Yagura y suelen funcionar como plataformas de observación, almacenaje y defensa del castillo. Estas torres suelen recibir el nombre de la función que cumplen como Tsukimi-yagura (torre de vigilancia de la entrada principal) o Taiko yagura (Torre del tambor taiko). Mientras unas están custodiando la zona exterior o sirven incluso de puertas de entrada, otras se construyen dentro del recinto para dificultar el avance enemigo.

El Honmaru y los recintos secundarios

El área alrededor del Tenshu y por lo tanto, el recinto principal del castillo se llama Honmaru. Un castillo básico solo tendrá un recinto que proteger, pero castillos mayores suelen tener otros recintos colocados en espiral alrededor del Honmaru. El segundo recinto recibe el nombre de Ninomaru y si hay un tercero, se llama Sannomaru (estos nombre se traducen literalmente como “segundo circulo” y “tercer circulo”.

Estos recintos no estaba vacíos. En el honmaru o el ninomaru se suele situar la residencia del daimio que vive con su familia y vasallos cercanos. También pueden hallarse varios jardines, embalses, pozos, fosos con puentes o almacenes de múltiples usos, todo esto custodiados por las torres Yagura. En el último recinto se pueden encontrar muchas veces las casas de los samuráis de más alto rango, que viven protegidos dentro de la muralla.

Estos recintos muchas veces están colocados de forma casi laberíntica, lo que obliga al ejercito enemigo a atravesar grandes patios y pasillos estrechos para intentar llegar al Tenshu, siendo presa fácil para el daimio defensor. Los asedios son una lluvia de flechas hacia todas direcciones, junto a numerosas escaramuzas para impedir el avance de los atacantes.

Goten: El palacio

El Goten aloja tanto al Daimio y su familia como a sus vasallos y guardias de confianza. Algunos pueden tener un muro simple rodeando el palacio y otros confiar en la protección de los muros principales, rodeados únicamente por un cuidado y bello jardín. Las paredes interiores estaban exquisitamente decoradas por decenas de obras, utilizando materiales diversos desde la madera hasta el oro para impresionar a posibles visitas. Las puertas suelen ser correderas. El tamaño varia depende del poder del señor del castillo pero por ejemplo el goten del castillo de Nijo (Osaka) tiene 33 habitaciones y salas que todavía se conservan. Se pueden encontrar cuartos para recepción y entretenimiento, habitaciones personales, vestíbulos amplios y una zona de cocina.

Hori: Los fosos de la fortaleza

Además de las numerosas murallas que rodean los edificios principales, los Hori o fosos eran otra forma muy efectiva de proteger el castillo y a todos los que están en su interior. Aunque la idea principal que tenemos es que estén llenos de agua, también había fosos secos que atrapaban al ejercito invasor dejándolo expuesto bajo las murallas defendidas por arqueros y arcabuceros. También se utiliza aceite hirviendo para detener a aquellos que intentan escalar por los muros.

Otras partes relevantes

Algo característico de muchos castillos es el Umeya o establos, que en caso de ser fortificaciones pequeñas, se situaban fuera de las murallas. Los caballos se alimentaban y mantenían en ese recinto, siendo usados para salir a cazar o para defender la ciudad con más rapidez. También había zonas de entrenamiento para algunos samuráis y en algunas ocasiones, un lugar especifico donde realizar el ritual del seppuku.

Jokamachi, la ciudad que rodea el castillo

Castillo de Haga custodiando la ciudad de Shisō, prefectura de Hyōgo. Fotografía de Blacklagoon (2006)

El castillo es el centro político y administrativo de los dominios del Daimio y muchos de sus samuráis viven rodeando el castillo, en residencias junto a sus familias y ocupando uno de los barrios más prestigiosos de la ciudad. Comerciantes y artesanos fueron atraídos por la necesidad de abastecer los ejércitos y se quedaron por la seguridad que tenían al vivir cerca de las ciudadelas, ampliando de esta manera las urbes principales del país.

Desde el periodo Kamakura, el gobierno autorizó la venta de productos en áreas concretas de las ciudades, llamadas Ichiba machi. Estas zonas comerciales se sitúan cerca de los castillos y se componen tanto por comerciantes y artesanos que viven en la ciudad como de vendedores ambulantes que traían productos exóticos que otras provincias. Muchos otros pueblos situados en la costa tienen puertos especializados en el comercio, tanto con ciudades japonesas como con el continente (Corea y China principalmente). Algunos de los puertos principales se sitúan en Anotsu, Hakata Nagasaki y Sakai.

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