7 películas de samuráis de Akira Kurosawa

Akira Kurosawa en 1953.

El cine de Akira Kurosawa es bastante curioso. Sus películas a pesar de estar tan alejadas de occidente en distancia y tiempo, ambientadas en su tierra natal la cual nos parecerá muy distinta a la nuestra, se nos antojan fáciles de disfrutar, como han demostrado a lo largo de la historia numerosos festivales de cine europeos hasta el punto de poder afirmar casi con total seguridad que sus obras han tenido más éxito fuera que dentro de Japón.

Kurosawa fue un gran fanático del Western de John Ford y su manera de dirigir estaba muy influenciada por occidente, tanto como para en sus inicios tener serios problemas de censura por no realzar suficientemente su tierra patria y los valores japoneses, algo que de lo que se libró en plena ocupación americana tras la guerra, que aunque también impuso su censura, era mas liviana que la japonesa logrando que el director pudiera abrirse de forma creativa en su arte.

En esta lista vamos a destacar 7 de sus 40 obras, todas ambientadas en la era de los samuráis y de distintos géneros y clases, desde renegados y bandidos que luchan por sobrevivir cada día, hasta grandes señores feudales al mando de ejércitos y blanco de conspiradores y rivales.

Rashomon (1950)

Si bien puede parecer una de las primeras películas de Kurosawa, este fue en verdad su doceavo film ya que el director japonés debutó en 1943, en plena guerra mundial mientras Japón y América resolvían sus disputas en el pacifico. Para esta obra, ya es la quinta vez con la que el director cuenta con Toshirō Mifune, uno de sus actores fetiche junto a Takashi Shimura, los cuales veremos constantemente en esta lista de películas.

Ambientada en el siglo XII en el final de la era Heian, la historia transcurre en la destruida puerta de Rashomon, que fue en su momento la entrada sur de la antigua capital. Allí se refugian de la lluvia un leñador y un monje budista, para unirse posteriormente un peregrino. Discuten sobre el juicio que recibió un bandido acusado de matar a sangre fría a un samurái tras violar a su esposa, pero la misma historia será contada cuatro veces.

La versión del bandido, la de la mujer que sobrevivió al encuentro y la del mismo señor feudal a través de una médium dejan ver varias diferencias en una escena que no debería diferir tanto, al menos hasta llegar el turno del leñador, quien fue el único testigo de los hechos que no participó en él activamente. Aunque el final original era más desesperanzador, se cambió para dar un mensaje más positivo a este drama, con el leñador adoptando un bebe abandonado a su suerte.

Esta obra, que es una adaptación de dos relatos escritos por Ryūnosuke Akutagawa se ha vuelto una de las películas más influyentes de la historia, ganando un Óscar honorifico a la mejor película de habla no inglesa y adaptándose al western en 1964 con Cuatro Confesiones (The Outrage) de Martin Ritt.

Los siete samuráis (1954)

Pero si hay una película todavía más reconocida que Rashomon, esta es sin duda Los siete samuráis, la obra que catapultó a Toho al éxito internacional junto a Godzilla, estrenada el mismo año. Es una de sus obras más largas con una duración de 207 minutos pero que gracias a su belleza y potencia narrativa, no se hará pesada en ningún momento.

Situándose en el Sengoku Jidai del siglo XVI, unos forajidos nacidos en una era de guerras constantes saquean constantemente una humilde aldea de campesinos abandonados a su suerte, que no pueden producir suficiente arroz para ellos, los impuestos del gobierno y los bandidos a la vez. Aún con el único pago de comida y cobijo, estos aldeanos buscan ayuda en la gran ciudad y varios mercenarios se van apuntando para defender la aldea.

Funcionando como un ejercito improvisado, cada samurái tiene su forma de pensar y actuar, aprendiendo a coordinarse entre ellos mientras enseñan a los campesinos a defender lo que es suyo, pues su apoyo será imprescindible para detener a los bandidos, los cuales no reciben más atención de la necesaria al desarrollarse varias subtramas en la aldea de campesinos, reforzando el carácter y personalidad de cada uno de los siete samuráis.

Ha sido ganadora del León de Plata en Venecia y nominada a dos óscar (Mejor dirección artística y mejor vestuario), siendo la película que más reconocida en occidente e inspirando el western de Los siete magníficos de John Sturges en 1960 o incluso la cinta de animación Bichos de Pixar en 1998.

Trono de sangre (1957)

Hay algo casi imposible en el mundo del cine y es adaptar las obras de William Shakespeare de forma que su adaptación pueda competir con el texto original. Kurosawa fue el primero que lo consiguió gracias a que no adaptó literalmente Macbeth a la gran pantalla, sino que la reinterpretó en la caótica época de los samuráis. Abandonando la visión de samuráis errantes y empobrecidos, aquí Kurosawa ambienta su película en las fortalezas y los poderosos señores feudales que las gobiernan.

Siguiendo la historia de Washizu y Miki que, tras sofocar una rebelión, vuelven a su tierra para recibir los honores de la victoria, encontrándose en el camino al espíritu del bosque, que les desvela que el primer samurái llegará a ser general pero no llegará a tener descendencia, mientras que el segundo morirá violentamente a costa de que su hijo llegará a gobernar el feudo.

La ambición y sangre fría de la mujer de Washizu que no parará de juzgar a su marido por débil y poco ambicioso, junto con la incredulidad del hijo de Miki del destino que le otorgará el espíritu del bosque, guiarán los constantes giros que acontecen en esta película manteniendo en tensión al espectador hasta el final, algo que facilita la duración de esta obra, no tan longeva como Los siete samuráis, no llegando a las dos horas.

Influenciada por el mayor escritor anglosajón de la historia y visualmente potenciada gracias al teatro Noh, esta película llegó a inspirar escenas de la versión de MacBeth que Roman Polanski grabó en 1971 y aunque su fama la sitúa por debajo de las obras ya mencionadas, su visionado es obligatorio.

La fortaleza escondida (1958)

Inmediatamente tras finalizar Trono de Sangre, Kurosawa siguió en las películas de época con La fortaleza escondida, estrenada apenas un año después. Uno de los cambios que notaremos rápidamente es que este film será el primero en ser rodado con formato panorámico, aprovechando las nuevas tecnologías que comenzaban a surgir en el mundo del cine.

Dos muertos de hambre que son obligados a trabajar para los samuráis y que viven de rapiñar los cuerpos de los caídos en combate no pueden volver a sus casas debido a que las fronteras están vigiladas. Acampando en el lecho de un rio encuentran oro escondido y esto les lleva a un refugio escondido donde un guerrero de aspecto feroz vive junto a una joven que se hace pasar por sordomuda.

Lo que esconde la verdad es que la joven es una princesa derrocada y su guardián un general que la protegerá con su vida. Escondieron el oro para intentar recuperar su reino y, utilizando a los dos avaros vagabundos intentarán llevar el preciado cargamento a la provincia colindante, aun cuando la avaricia de los pobres no se lo pondrá fácil. Aun así, el carisma de sus personajes los hace memorables desde sus primeras apariciones.

Si algo podemos señalar de esta obra de Kurosawa es que fue la película que inspiró a George Lucas para crear La guerra de las galaxias. pues encontraremos una gran similitud no solo en los personajes, sino también en los planos o las transiciones de escenas.

Yojimbo (1961)

Este film se sitúa históricamente algo más cerca de la actualidad en el siglo XIX, época donde los samuráis desaparecerían por la restauración Meiji. Lejos de las grandes urbes, la historia se localiza en un pequeño poblado sin ley gobernado por dos bandas de mercenarios disputándose el territorio, atormentando a los vecinos y haciendo de oro al tonelero que cada día fabrica más y más ataúdes.

Aquí es donde entra un samurái sin nombre que parece invencible, por lo que atrae la atención de los jefes de ambas bandas intentando contratarle, mientras este juega con ellos y va planificando como hacer que se aniquilen mutuamente, salvando a los vecinos que poco quieren tener algo que ver con esta lucha absurda por el poder durante las dos horas que dura la película.

Mifune demuestra tener un espíritu calculador pero juguetón, contrastando con la seriedad de su papel en La fortaleza escondida o su extroversión que rozaba la locura y la inconsciencia en Los siete samuráis, creando involuntariamente una saga cinematográfica muy interesante de ver y logrando que nos enamoremos del actor, a la vez que los demás personajes también se nos quedarán grabados por su carisma y magistral actuación.

Esta película también llegó reimaginada al Western con la magistral «Por un puñado de dólares» de Sergio Leone, llegando a ser demandada por el propio Kurosawa por plagio y que tras ganar el pleito, consiguió más beneficios por la copia que por la versión original. El mundo del cine está repleto de curiosidades.

Kagemusha (1980)

Tras hacer Yojimbo, Kurosawa realizó una secuela al siguiente año llamada Sanjuro. Siguió filmando y con la llegada de las cameras en color, sus cintas consiguieron tener más libertad y expresión como ya se vería en Dersu Uzala de 1975. Si algo podemos destacar de Kagemusha ademas de eso es la ausencia de Toshirō Mifune (cuya última colaboración con el director fue en Barbaroja de 1965) aunque Takashi Shimura haría su aparición por última vez bajo las ordenes del director.

Basándose en la figura del gran daimio histórico Takeda Shingen, un bandido de poca monta es utilizado para suplantar la identidad del moribundo señor feudal para evitar que sus enemigos ataquen aprovechándose de la debilidad del momento, explicando así el nombre del film que se traduce como «La sombra del guerrero».

Bien siendo la primera película basada en hechos reales históricos de Japón, es cierto que Shingen era un de los candidatos de poder gobernar todo Japón bajo su dominio y también que no murió en batalla, sino que desapareció a causa de alguna enfermedad todavía discutida. La película llega a recrear la Batalla de Nagashino acontecida en 1575.

Se nominó a los Oscar como mejor película extranjera y mejor dirección artistica, ademas de llegar a los globos de oro, ganando en los premios BAFTA y en el festival de Cannes. Los mismísimos George Lucas y Francis Ford Coppola aparecen como productores ejecutivos al exportar la película internacionalmente.

Ran (1985)

Si Trono de Sangre era una reinterpretación de «MacBeth» de Shakespeare ambientada en el Japón feudal, esta película coge la trama dee otra gran obra del bardo de Avon, concretamente «El rey Lear». Esta no será la última película de Kurosawa pero si es la última ambientada en la era de los Samuráis, por lo que también es la que culmina esta lista.

Volviendo al periodo de estados combatientes del siglo XVI, el poderoso Hidetora Ichimonji decide abdicar y pasar el poder a sus tres hijos, repartiendo sus dominios y castillos. Ya desde el inicio de esa noticia, el menor de los tres, Saburo se opondrá a la decisión de su anciano padre ganándose el destierro y su condición de samurái pero poco a poco su profecía de que el reino no se mantendrá unido se cumple.

Los hermanos no solo se intentaran destruir mutuamente sino que el viejo Hidetora acabará perdiendo el juicio ante la escalada de violencia tras ser repudiado y casi asesinado por sus propios hijos, siendo la película una telaraña donde la lealtad y el rencor se debaten constantemente. Lejos se aleja la trama del film a la realidad histórica que acontecía tanto en el lejano oriente como en los castillos medievales de Europa.

Ran ha ganado más de 30 premios, entre ellos un Oscar por el mejor vestuario (ademas de nominarse a otros tres). El ansia de poder que muestra esta obra de Kurosawa no se aleja mucho de ejemplos históricos de hijos dividiendo un reino unificado bajo su padre, desde Japón hasta Europa.

El cine de samuráis más allá de Akira Kurosawa

A Kurosawa le otorgamos el haber hecho historia con sus películas y haber cambiado la forma en la que entendemos el medio, influenciando tanto al cine histórico y japonés como al cine occidental. Pero si bien hay tantas obras maestras del cine de samurais firmadas por él, hay muchas otras películas que podemos recomendar y que están a la altura de Kurosawa.

Sin salir del cine en blanco y negro, uno de sus competidores fue Kenji Mizoguchi que nos otorgó en 1953 «Cuentos de la luna pálida», reconocida fácilmente por los cinéfilos. En 1962 también tenemos la magistral «Harakiri» de Masaki Kobayashi y ese mismo año también se estrenó «Chūshingura: Hana no Maki, Yuki no Maki» de Hiroshi Inagaki, basada en la leyenda de los 47 Ronin y con la actuación de Toshiro Mifune (que actuó en muchas otras películas de época, asociando al actor casi exclusivamente al cine de samuráis).

El cine del siglo XXI nos ha otorgado otras obras destacables como «El ocaso del samurái» de Yoji Yamada en 2002 o un año después la genial «Zatoichi» de Takeshi Kitano. Takashi Miike se ganó un puesto en esta lista no solo con «13 asesinos» de 2010, sino también con la adaptación de «La espada del Inmortal» en 2017.

Nos dejamos muchas películas por comentar, desde adaptaciones de mangas hasta películas americanas ambientadas en el mundo de los samuráis, pero ya les dedicaremos otra lista a parte, pues con estas siete obras del maestro Kurosawa disponemos de un genial punto de entrada al cine histórico japonés.

Todas las imágenes de este articulo pertenecen a Toho Studios.

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