Yuki-onna, la mujer de las nieves

Yuki-onna, obra de Sawaki Suushi (1737)

Yuki-onna es sin duda alguna, uno de los yokais más populares de Japón. El cine, la literatura y el manga han dado cobijo a esta mujer pálida casi transparente, vestida con un kimono blanco e igual de fría que la misma nieve. La teoría más extendida cuenta que es un espíritu de nieve o la representación de la misma, idea defendida por el físico del siglo XIX Genrin Yamaoka según la obsoleta teoría biológica de la generación espontanea. Otras personas afirman que es un yurei, un fantasma vengativo de una joven que se perdió en medio de una ventisca y perdió la vida.

Las historias hablan de que ella va caminando tranquilamente en medio de las tormentas nevadas, buscando personas perdidas a las que se acerca poco a poco para congelarlas con la mirada. Versiones alternativas cuentan que es similar a una vampira que se alimenta de la energía vital de los humanos o incluso que va pidiendo agua a los caminantes y que si se le ofrece agua caliente se desvanece, pero si se le da agua fría, devorará a su victima. Sea como sea, ver una figura así en el horizonte es motivo más que suficiente para escapar de ella.

El origen de Yuki-onna

Hay tantas historias de Yuki-onna como montañas tiene Japón. Una de las primeras descripciones escritas pertenece al Sôgi Shokoku Monogatari, textos compilados por el poeta Sôgi del periodo Muromachi, donde el autor cuenta como se topa con una chica de unos 20 años de edad en plena ventisca. La mayoría de historias de Yuki-onna nacen en este periodo.

En la provincia de Dewa (actual prefectura de Yamagata), se habla de ella como una princesa que vivía en la luna y que llena de curiosidad por ver nuestro planeta, se escapó y aprovechó una tormenta de nieve para descender. Cuando intentó volver, no encontró el camino para hacerlo y quedó atrapada en la región, apareciendo siempre las noches tormentosas de luna llena.

En Mutsu (actuales Iwate y Miyagi) se afirma que su simple mirada sirve para matar a sus victimas y en Echigo (prefectura de Niigata) es conocida como YukiJorō, la cortesana de las nieves. La chica va acompañada de niños pequeños, a los que secuestra si los ve solos en la montaña después del atardecer, para alimentarse con sus hígados crudos, siendo similar al comportamiento del hombre del saco, una historia para asustar a los críos que se alejaban mucho de su hogar o tardaban en volver.

Otras versiones cuentan que ignorar su canto provocará que te empuje por un acantilado o te sepultará en un alud de nieve. Aunque estas historias son muy dispares entre si, se descarta la posibilidad de que haya varias Yuki-onnas en Japón (como sucede con la mayoría de Yokais), siendo un espécimen único.

La crónica de Kwaidan

La historia más popular y contada de Yuki-onna fue escrita por Lafcadio Hearn, traductor y escritor británico que ayudó a popularizar la cultura japonesa en occidente. Tanto le gustó el país oriental que acabo nacionalizándose allí y cambiando su nombre por Yakumo Koizumi. De varios libros que escribió, uno de ellos fue “Kwaidan: Historias y estudios de sucesos extraños” en 1903, donde se describe la siguiente historia:

Mosaku, un leñador anciano acudió a las montañas con su aprendiz Minokichi, un adolescente en ese momento. Una tormenta de nieve se les abalanzó encima y tuvieron que resguardarse en una cabaña abandonada y esperar a que amainara. En plena noche, Minokichi despertó y vio a una mujer encima de su maestro, soplándole su gélido aliento y robándole todo el calor del cuerpo.

La mujer se sintió observada por el joven y revisándole con la mirada, sintió lastima por él, siendo tan joven y con unos ojos tan llenos de determinación. Le perdonó la vida pero le advirtió que nunca revelase su existencia a ningún mortal o tomaría venganza. A la mañana siguiente, Mosaku yacía muerto en el suelo, congelado y con una mueca de terror grabada en el rostro.

Pasó un año. Minokichi conoció a una joven de su edad llamada Oyuki, una huérfana que se dirigía a Edo (Tokio) para buscar empleo. Se enamoraron y ella decidió quedarse con el joven leñador y casarse. En una década, la feliz pareja tendría nada menos que nueve hijos sanos y siguieron sus vidas sin muchas complicaciones.

Pero una noche, Minokichi estaba pensativo. Le comentó a Oyuki que le recordaba a alguien y le contó la historia que vivió con su difunto maestro. «¡Fui yo!», chilló Oyuki mientras su piel se volvía transparente y su kimono totalmente blanco. Se abalanzó sobre el leñador y le gritó que le mataría si no fuera por sus hijos. Oyuki dijo a Minokichi que cuidase de ellos pero que volvería a por él si algo les pasaba. Acto seguido, desapareció.

Fotograma de la película “Kwaidan” de Masaki Kobayashi (1965). Derechos de Toho.

El contexto de la mujer de las nieves

En invierno las nevadas son frecuentes de la zona norte de Japón, hasta el punto que esa parte se le llama “país de nieve”. Hoy en día es el paraíso de los esquiadores que buscan divertirse pero históricamente la nieve siempre ha complicado el cultivo, la caza, los viajes y la vida cotidiana en general. Numerosas ventiscas pueden poner en peligro a cualquier persona desprevenida que no encuentre refugio o una fuente de calor.

El hecho de que Yuki-onna aceche a personas exhaustas perdidas en las montañas y acabe con ellas con su gélido aliento o su fría mirada la describen como la personificación de la hipotermia, la muerte por congelación. Aunque simple, su historia es tremendamente popular y ha sido adaptada en los medios durante muchos años.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s