Tengu, los descendientes de los kami ðŸ‘º

Recorte de Sojobo observando a Ushiwakamaru combatir con un tengu, de Utagawa Kunisada (1856)

Los Tengu son figuras bastante reconocibles dentro de la mitología japonesa. Están catalogadas como kamis menores (Kami es el nombre correcto que recibe un dios del sintoísmo) y a la vez como Yokai (fantasmas). Su nombre se traduce como «Perro celestial (天狗)» aunque su forma no se asemeja a un can, sino a un humanoide que puede tener la piel roja o parecerse a un cuervo.

Estas criaturas habitan en las montañas de Japón donde tienen sus clanes y actúan como protectores de estas. Son seguidores del shugendō, una practica mística y espiritual para alcanzar la iluminación y unirse a los Kami a través de una vida ascética. Esta doctrina también la practican ciertos humanos llamados Yamabushi, que son tanto seguidores de los Tengu como de los kami mayores.

El origen de los Tengu

Minamoto no Yoshitsune y dos Tengus por Toyohara Kunichika (1880s)

El primer texto que menciona a los Tengu en la historia es el Nihon Shoki (escrito en el año 720) que los señala como un presagio de guerra. El origen de la raza Tengu se señala posteriormente en la monstruosa diosa Amanozako, descendiente del kami de las tormentas; Susanoo. Ella suele hacer lo contrario de lo que se esperan los demás, manipulando el corazón de los humanos por diversión y destruyendo todo a su paso cuando se enrabia al no conseguir lo que quiere.

Amanozako tiene una nariz y unas orejas largas, colmillos capaces de masticar espadas, garras afiladas para cortar arboles de un solo golpe y alas que le permitían atravesar el país velozmente. Tuvo un hijo llamado Amanosaku, tan desobediente como ella y cuyas bromas pesadas llegaron a enfadar a los ocho millones de dioses. De esta diosa también descendieron los Tengu (unos 125.000) y otros yokai coléricos como el Ama-no-jaku.

En una colección de historias publicadas en el periodo Heian llamada Konjaku Monogatari, se puede ver a los oni y los tengu como enemigos sobrenaturales del budismo. Los Tengu eran opositores a esta religión llegada de China y lo demostraban poseyendo a los hombres, robando en templos, seduciendo a mujeres y secuestrando a niños de las aldeas para llevárselos a las montañas. Eran conocidos como los fantasmas de la ira.

En el periodo Kamakura, un escrito llamado Genpei Jōsuiki, describe a un dios que se le apareció al emperador Go-Shirakawa para explicarle que los Tengu eran budistas reencarnados pues estos no pueden ir al cielo o al infierno. Las personas ilustres se reencarnan en daitengu (Tengu mayores) de piel roja y nariz larga y los ignorantes en Kotengu (Tengu menores) que son humanoides con forma de cuervo. Esto también se señala en otro libro de la época llamado Shasekishū.

Daitengu, los Tengu de nariz larga

Elefante y un Tengu volador por Utagawa Kuniyoshi (1842)

También llamados Ōtengu o Hanadaka-tengu, son criaturas algo más grandes que los humanos pero mucho más fuertes, de piel roja y brillante y con una nariz recta larga muy característica. Tienen dos enormes alas emplumadas que le permiten volar a altas velocidades y visten las prendas representativas de los Yamabushi. Van armados con una katana y con un shakujō, un báculo de monje típico que se usaba como herramienta de oración pero también como arma de autodefensa. Algunos Tengu más fuertes también poseen abanicos de plumas que pueden crear enormes ráfagas de viento y hasta huracanes.

Son seres muy vanidosos que gustan presumir sobre su conocimiento y destreza en combate, aunque son también seres muy disciplinados por lo que no suelen atacar a los humanos de forma gratuita. Pueden comunicarse por telepatía y teletransportar lo que sea a voluntad, siendo común que sorprendan a humanos engreídos que se adentren en sus montañas para transportarlos desnudos a algún lugar lejano como otra ciudad o la cima de una montaña. Es famosa una leyenda de 1810 donde un hombre de Kioto desnudo cayó del cielo en Asakusa, pleno centro de Tokio.

Aunque parece que los clanes Tengu quieran evitar a los humanos, nada mas lejos de la realidad. Se sabe que algunos de ellos han entrenado y enseñado sus técnicas a humanos que han demostrado ser lo suficientemente humildes y capaces de aguantar el duro entrenamiento. El ejemplo más conocido es Sōjōbō, un Tengu que vive en el monte Kurama y que adiestró al gran Minamoto no Yoshitsune en el periodo Heian.

Karasu-tengu, los tengu cuervo

Tengu y un monje budista por Kawanabe Kyōsai.

Los Kotengu son considerados como menores en la jerarquía de los Tengu, estos son humanoides con forma de cuervo, cuya cara es descrita como la de un perro con pico. Cubiertos de plumas, tienen garras enormes en manos y pies, dos alas que les permiten volar y van ataviados como un monje budista, de forma similar a los Daitengu.

Como sus superiores, tienen una fuerza extraordinaria y saben teletransportar lo que quieran pero además poseen un par de habilidades extra como controlar mentalmente a los humanos o cambiar de forma a voluntad (aunque parece que siempre conservan su pico).

Protegen su territorio ferozmente ante los intrusos y tener a uno de estos Tengu cerca siempre equivale a problemas, pues sus jugarretas no se imitan a inducir la locura o teletransportar personas, también han robado, secuestrado e incitado problemas políticos en los gobernantes del país o incluso en la mismísima casa imperial. Han sido culpados de matanzas, plagas y otras catástrofes de las cuales los humanos no pueden defenderse de forma alguna.

Como la mayoría de cuentos antiguos transmitidos de boca a oreja, algunos de ellos han llegado a nuestros días siglos después, hablando de algunos Tengu que engeñan a humanos o al contrario, humanos que han sido capaces de engañar a los Tengu. En uno de los más populares un niño engaña a un Tengu cambiándole un bambú por su capa que le otorga invisibilidad. En otro un hombre engaña a otro Tengu diciendo que lo que más teme es el oro, provocando que llueva del cielo.

El muchas obras Kabuki los actores usaban mascaras rojas de Tengu con largas narices que se han hecho tan populares que pueden encontrarse en muchos festivales de verano por todo Japón. Hay numerosos festivales por todo el país dedicados a los Tengu, como el Shimokita Tengu Matsuri en el barrio de Shimokitazawa en Tokio o el Tengu Matsuri de Osaka que se celebra desde el periodo Edo. El personaje es tan reconocible que incluso tiene un emoji: 👺. Los Tengu son también frecuentes en el mundo de los videojuegos, siendo enemigos en juegos como Mega Man 8 o en Nioh. El pokémon Shiftry se inspira en un Tengu.

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